Conociendo Trinidad y Tobago

Carnaval a toda rumba, un marcado carácter británico con sabor a cocina india, miles de mariposas inverosímiles, resorts de lujo y la infinita belleza del Caribe, son atractivos que se reparten estas islas, unidas por una misma bandera.

os islas. Dos mundos. Dos historias diferentes dentro del Caribe, a un paso de Venezuela. Trinidad fue española hasta 1797. Convivió luego con franceses, hasta que se asumió inglesa. Hoy, en Port of Spain su capital se comprueba esa identidad british en las casas con techos de chapa colorada y veranda; en los autos con volante a la derecha; en la comida picante que llegó aquí directamente de la otra colonia, la India, y que vino junto con los templos hindúes y sus practicantes indios. En la actualidad, sus descendientes representan el 40% de la población trinitaria. El otro 40% es de origen africano, introducidos anteriormente por los españoles como esclavos. El resto es una mezcla de chinos. españoles, ingleses, más ca ribs y arawaks. los habitantes primitivos de todo el Caribe. Semejante combinación no podía sino dar un resultado explosivo. A puro ron y rumba, hacer amigos en Trinidad es lo más fácil del mundo. Sobre todo si llega en febrero durante los tiempos de Carnaval, el más famoso de la zona, cuando entre lentejuelas y música todos igualan sus disímiles orígenes.

Al finalizar la juerga, sin embargo, Port of Spain muestra con orgullo su juego de contrastes: arquitectura inglesa de los tiempos de esplendor en el conjunto de edificios conocido como los Magnificent Seven, mezquitas madrugadoras, templos e iglesias. Los restaurantes chinos conviven con los indios, mientras que un paseo al mercado depara sorpresas de nombres desconocidos para vegetales aún más insospechados.

Fuera de la capital, las posibilidades de Trinidad se multiplican en playas y centros de observación de aves. Hay más de 430 especies, y unos 600 tipos de mariposas. De todos, los más impresionantes son los ibis colorados, que aquí pueden verse en cautiverio o en enormes bandadas. Puntualmente cruzan el Caroni Bird Sanc tuary todos los días por la mañana temprano y antes del atardecer. Una gloria cotidiana.

Tobago, en cambio, es más homogénea. La gente es mayormente negra y la isla. un inquebrantable dechado de Caribe de postal. Allí, el ritmo se expande en clave de playa, de paseos en barco con fondo transparente para ver los corales del Bucoo Reef, de sol y palmeras. Abundan los resorts de lujo, las canchas de golf, los centros de buceo. Es ideal para mieleros y para cualquier cura de stress. La capital, Scarbo rough, es mínima. Puede llegarse por barco hasta su puerto, o en avión a Crown Point. La riqueza de Tobago es el abanico completo de los celestes del mar, y toda la variedad de programas para hacerdelno hacernada, una ciencia infalible.